Corvalán, Ana
Políticas Neoliberales
Introducción
En el presente trabajo intento describir la entrada de políticas neoliberales y sus consecuencias en la Argentina de finales del siglo XX. En la práctica, dicha implantación supuso la privatización de gran parte del sistema público, así como la reestructuración del rol adoptado hasta entonces por el Estado. El escaso análisis y la falta de planificación previos a la puesta en marcha de estas políticas produjeron profundas transformaciones en la sociedad, dualizándola en “ganadores” y “perdedores” y dando lugar a la generación de novedosos movimientos sociales nunca vistos antes en el país.
El denominado “neoliberalismo”, trae consigo el peligro de dejar de lado ciertas cuestiones relevantes y de homogeneizar situaciones que, si bien se dan a nivel mundial, en cada país reúnen particularidades que le son propias.
FUNDAMENTACIÓN
El desarrollo de este trabajo es con la intención de difundir los conocimientos obtenidos. Visualizando las necesidades en su relación con el Bienestar Social y el Trabajo Social como aspectos constantes en la configuración de la matriz que orienta la direccionalidad de la intervención.
Éste es un país con una historia complicada, pero no mucho más que en otros países donde también existieron graves dictaduras con desaparecidos. La diferencia se encuentra, quizás, en las maneras de afrontar las consecuencias posteriores. Sin una generación política adecuada, Argentina se dedicó a hacer una transformación económica que acabó por crear un nuevo país en el que únicamente podías situarte en el lado de los ganadores o de los perdedores.
Y como se puede suponer, gran parte de la sociedad argentina se encontraba en el lado de los perdedores. Con un Estado sin poderes y cientos de planes de tipo asistencial y no constructivo, el país se encuentra en una situación en la que se dedica a poner parches sin dar solución a la raíz de los problemas. El sistema neoliberal, al contrario de lo que hizo creer Menem, no está siendo la solución a los problemas.
Si los miles de planes asistenciales que se le ofertan a la población, fueran reconvertidos y dirigidos al apoyo y surgimiento efectivo de pequeñas empresas, proyectos comunitarios, reconstrucción de economías regionales y demás proyectos relacionados con las necesidades reales de la sociedad, se podría construir un nuevo sistema.
Éste se basaría en el trabajo y el verdadero usufructuo de los derechos sociales, consiguiendo hacer de los individuos sujetos independientes y con capacidad de autonomía que recuperaran la identidad perdida tan buscada y anhelada por los “perdedores”.
MARCO TEORICO
El neoliberalismo, o también conocido como institucionalismo o modelo neoliberal, es un término que se define como aquella teoría política con la que se pretende lograr la máxima reducción de la intervención del Estado. Se encuentra asociado al libre mercado y al capitalismo, en términos económicos.
El modelo neoliberal es un movimiento político que encuentra su origen durante los años 80, como resultado de los problemas con otros modelos; economistas como Milton Friedman, Friedrich Hayek, Ludwig Von Mises y Carl Menger sentaron las bases teóricas para la aplicación de la nueva propuesta. Entre los adherentes al nuevo consenso hay diferencias en la forma y la profundidad con que aplicar el modelo, por eso es que es término neoliberal en la actualidad es extremadamente amplio. Por ejemplo a la serie de medidas tomadas durante la década de 1990 por los Estados Unidos se les agrupa llamándolas el "Consenso de Washington", que rescatan algunos aspectos del neoliberalismo, como la disminución en la intervención del estado en materias económicas, pero que siguen apoyando el funcionamiento de un estado desarrollado en otras materias.
Economía: Es una Ciencia Social, que estudia la forma de los individuos y la sociedad que efectúa las elecciones y decisiones para los recursos disponibles, que pueda contribuir para satisfacer las necesidades individuales y colectivos de la sociedad.1
Estado de Bienestar: Es asegurar a través de diversos arreglos Institucionales, la redistribución y estabilización de los ingresos y/o niveles de consumo necesario para garantizar la reproducción del capital en tales condiciones. 2
Trabajo: Esfuerzo personal para la producción y comercialización de bienes y/o servicios con un fin económico, que origina un pago en dinero o cualquier otra forma de retribución. Es una parte o etapa de una obra de un proyecto para la formación de un bien de capital. Labor, deber, relación y responsabilidad que debe realizarse para el logro de un fin determinado y por el cual se percibe una remuneración.4
Subempleo: Fin. Suele llamarse subempleados, en las estadísticas sobre ocupación, al conjunto de personas que no trabajan un número mínimo de horas a la semana o que lo hacen sólo de modo esporádico, sin suficiente regularidad.
Desempleo:
Este concepto se usa en el contexto de la Economía y las finanzas públicas.
Parte de la fuerza de Trabajo que estando en condiciones de trabajar no se encuentra ocupada en actividades productoras de Bienes o servicios. 5
Parte de la fuerza de Trabajo que estando en condiciones de trabajar no se encuentra ocupada en actividades productoras de Bienes o servicios. 5
Los piqueteros son activistas, que inicialmente provenían de movimientos de trabajadores o desocupados, que se caracterizan principalmente por cortes de calles, caminos o rutas, imposibilitando la circulación por esas vías. La palabra y el fenómeno son originarios de Argentina.
Nacidos como una agrupación ad hoc formada para canalizar la protesta contra los despidos de trabajadores en la empresa del Estado Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF, luego absorbida en el conglomerado internacional Repsol YPF) en la provincia argentina de Neuquén, los cortes de ruta ("piquetes") realizados como medio de protesta dieron su nombre a los numerosos movimientos de desempleados que se han institucionalizado progresivamente, formando la contrapartida obrera a los cacerolazos empleados por la clase media para expresar su descontento con la acción gubernamental.
Los movimientos de desocupados han jugado un papel político importante en estos últimos años, trabando alianzas con los principales operadores políticos —en especial las distintas facciones del peronismo y los distintos movimientos de izquierda, lo que a la vez ha dado lugar a una cierta fragmentación de los mismos y a su reintroducción en las reglas del juego político tradicional argentino, en que las organizaciones de trabajadores desempeñaron un papel importante. Desde la derecha política y la clase media han sido objeto de críticas a veces feroces, acusándolos de estar asociados a la delincuencia organizada y promoviendo la toma de medidas violentas contra sus manifestaciones, calificadas de criminales. 6
Neoliberalismo y Contexto en Argentina
El modelo neoliberal se ha ido instalando en diferentes países pero en el caso argentino es muy significativo por las notables modificaciones estructurales que dicha instalación ha provocado en la sociedad, dando lugar a una nueva composición social; proceso de cambio que aún hoy continúa en la Argentina.
Desde los años 40 y 50, el modelo nacional-popular dominaba los ámbitos políticos, sociales y económicos del país. Este modelo cuidaba a los trabajadores, creando un fuerte sistema de protección de bienestar, dotando a los trabajadores de derechos sociales, participación política y elevando su nivel de vida (PRELORÁN: 1995). A pesar de la inestabilidad política, debido a las numerosas sublevaciones militares, este modelo se mantuvo hasta el Golpe de Estado de 1976.
Durante los ocho años que siguen al Golpe de Estado, se producen diversos cambios en el país. Como modelo político de gobierno se implantó una dictadura militar que se configuró como el periodo más represivo que había conocido el país hasta la fecha, con 30000 desaparecidos. Los sectores movilizados fueron los más perjudicados, como los sindicatos, movimientos de
Izquierdas, estudiantes, profesorado, etc. Esta represión acabó con la mayor parte de una generación, lo que tendría grandes consecuencias entre otros aspectos, en la clase política que lideraría la transición a la democracia en los años 80.
Consecuencias:
En el ámbito económico, los cambios no fueron menos notables, aunque no llegaron a culminarse hasta los años 90. La dictadura fue el periodo en el cual se intentó por primera vez introducir a los grandes grupos económicos en el gobierno. Como se ha, esto no se culminó hasta diez años después, durante el periodo democrático. Lo que si es destacable durante la dictadura es el aumento desorbitado de la deuda externa que aun hoy marca las relaciones económicas y con el exterior del país. Los planes y acciones llevadas a cabo por los militares produjeron un deterioro en las condiciones de vida de las clases medias y populares, dando lugar a un incremento de la pobreza estructural (SVAMPA: 2005).
Todo esto da lugar a un agravamiento de la crisis que venía sufriendo
Argentina desde varias décadas atrás.
En 1983 llega la Democracia de la mano de Ricardo Alfonsín, al poder e intenta introducir cambios en el sistema económico que saquen al país de la situación en la que se encuentra. Pero dichos intentos son fallidos y no consiguen los objetivos que perseguían.
Con el final de su legislatura, en 1989, el país se encuentra en una situación de hiperinflación y aumento de la pobreza. Ante esta situación, los grandes grupos económicos empiezan a tomar posiciones en los dos principales partidos políticos, introduciendo un discurso neoliberal y ocupando de este modo el hueco dejado por el modelo nacional-popular.
En el año 1989 llega Carlos Menem al poder con un discurso nacional popular con un fondo neoliberal. Poco a poco fue divulgando la ineficacia estatal y dando paso a la idea de la necesidad de la intervención de las empresas privadas en el país.
Durante su primera etapa, se aplicaron estrategias liberales que consiguieron calmar la hiperinflación y se aplicó el Plan de Convertibilidad que conllevó un crecimiento económico durante algunos años. Además se produjo una reformulación del rol del Estado debido a un proceso de reestructuración del mismo que implicó una reducción del gasto público, una descentralización administrativa y un traslado de competencias a las provincias.
Aludiendo a que el mercado cubriría todas las necesidades existentes y deslegitimizando las fuerzas del Estado, éste se fue vaciando de competencias, y debido a esto fue incapaz de afrontar la crisis de una manera efectiva y eficiente.
Irónicamente frente al crecimiento económico, la desocupación aumentó debido a las políticas de privatización que se llevaron a cabo en las empresas públicas.
Maristella SVAMPA (2005, p. 74) afirma que “…El impacto social del desguace del Estado fue devastador…”. Esta autora citando a Duarte (2002, p.75) expone que en 1995, en las siete empresas más importante del sector público habían 243.354 empleados. En 1998, dicha cifra se había reducido a 75.770 7
La falta de un análisis previo de la situación y de sus futuras consecuencias, y la ausencia de programas de prevención y contención de los desocupados hicieron que el impacto del desempleo fuera mucho mayor del que podría haber sido. Las empresas públicas no sólo proporcionaban un salario al trabajador, sino que era una red de apoyo social para toda la familia (vivienda,
salud, educación, etc.) Y una fuente de identidad para el sujeto.
Al suprimir estos lazos sociales de golpe, el trabajador sufría un proceso de pérdida de los elementos que le definían a él y a su entorno. Al no existir ningún tipo de plan que no fuera asistencial, los desempleados se encontraron de repente en una situación de desamparo, desconcierto e impotencia. Pasaban de un día a otro de ser trabajadores con un futuro, en cierta medida estable, a “mendigos” que buscan trabajo como único futuro.
Frente a esta situación en la que aumentaba incesantemente el desempleo y en la que los planes asistenciales era la única alternativa de la población afectada, unos sectores optaban por excluirse de la realidad que vivía su país.
Hablamos de las clases altas y clases medias-altas. Estos sectores, gracias a los beneficios obtenidos por el sistema neoliberal recientemente implantado, crearon sus “oasis privados” en los que relacionarse sólo entre ellos, alejándose cada vez más del resto de la población.
Basaron su estatus en el consumo y la seguridad privada, distinguiéndose así a través de elementos a los cuales no podían acceder las clases medias-bajas y clases populares.
Por el contrario, los sectores más golpeados por esta nueva reestructuración, tuvieron que ir inventando día a día nuevas formas de supervivencia a la situación que se les planteaba. En muchas familias surgieron formas de distribución doméstica distintas a las existentes hasta el momento y en la comunidad aparecieron nuevas redes sociales.
7 En una primera etapa se privatizaron la empresa telefónica ENTEL, la línea de bandera Aerolíneas Argentinas, la red vial, canales de televisión, radios, áreas petroleras, polos petroquímicos y ferrocarriles. En una segunda etapa se continúo con el servicio eléctrico, gasífero, de agua y cloacales, siderurgia, subterráneos de Bs. As., hoteles, fabricas militares, la junta nacional y los elevadores portuarios de granos, el mercado de hacienda y el hipódromo (MARGHERITIS,: 2000, pp. 54-55, citado por SVAMPA: 2005, p. 39).. Esto refleja la magnitud de la transformación operada sobre el Estado Argentino y las consecuencias sufridas por la población.
En el caso de las familias, era significativa la salida de las mujeres al mundo laboral para evitar que sus maridos aceptasen trabajos de un nivel inferior de los que habían tenido, convirtiéndose de este modo en una cuestión de protección del estatus. Además, las mujeres tomaron el mando de la gestión de los recursos económicos y materiales de la familia, aplicando una dosis de creatividad muy significativa. Y por supuesto se convirtieron en el mayor apoyo emocional de la familia, pero sobre todo de sus maridos (PRELORÁN: 1995).
Por otro lado, surgieron nuevas redes sociales que permitieron a muchas familias la supervivencia. Uno de los hechos más significativos tiene que ver con la búsqueda de apoyo dentro de la espiritualidad. Muchos desocupados se
refugiaban en los famosos grupos de oración, algunos acudían con más frecuencia a las homilías, otras personas se decantaban por las nuevas religiones, e incluso unos pocos recurrían a ritos de santería y espiritismo
(PRELORÁN: 1995).
También es destacable la creación de los clubes de trueque basados en la confianza y reciprocidad, los cuales ayudaron a restablecer las identidades perdidas durante el proceso de privatización. Al final, este sistema estalló debido a la incapacidad de los diferentes clubes para autogestionarse ya que cada vez eran más los usuarios que participaban de ellos, y además por la corrupción existente y por la devaluación de la moneda.
Sin bien dichas organizaciones se daban a nivel comunitario, las asociaciones de desocupados, es decir, las organizaciones de piqueteros, alcanzaron además una importancia a nivel nacional por la acción directa y organizativa llevada a cabo a partir del año 1996. Durante la época de Menem, sus luchas fueron reprimidas por el Gobierno, pasando a tener más importancia a partir de 1999 cuando De La Rúa subió al poder.
Dentro de las organizaciones piqueteras había una gran heterogeneidad, y
podemos distinguir dos grandes corrientes. La primera caracterizada por la
acción directa (corte de rutas, levantamientos populares, etc.) y ligada con la
reestructuración de la economía y la privatización. Además, adquieren una nueva forma de organizarse, mediante asambleas. Y la segunda se caracteriza por una acción más territorial y organizada en el Conurbano Bonaerense.
Al igual que el anterior estaba ligado a la reestructuración económica, éste viene dado por la desindustrialización y el empobrecimiento de las clases populares desde la década de los 70 (SVAMPA: 2005). El barrio comienza a convertirse en un lugar de encuentro y debate social entre los diferentes sectores sociales afectados.
Debido a la heterogeneidad de este movimiento, las organizaciones se caracterizaban por diferentes lógicas de acción y organización. Así, había algunos que tenían un mayor carácter sindical por tener miembros de sindicatos, otros que se caracterizaban por una lógica político-partidista más amplia al estar integrados por gente de los partidos de la izquierda, y por último ciertas organizaciones que se alejaban de esto y tenían una acción de tipo barrial.
Durante la primera etapa hasta el año 1999, las organizaciones de piqueteros adquirieron una gran relevancia para el resto de la población argentina, ya que eran de los pocos que ponían de manifiesto la realidad existente del momento. Reclamaban al Estado sus empleos y diferentes planes sociales para sobrevivir. Esto último ha sido utilizado por diferentes presidentes como elementos de negociación en las distintas crisis piqueteras. Dichos planes fueron gestionados, en algunos casos, por las organizaciones y lo hicieron de una manera novedosa, pretendiendo ser no sólo un subsidio sino un salario a cambio de una contraprestación. Así, muchos de ellos fueron capaces de desarrollar numerosos proyectos autoorganizativos y comunitarios. A través de estos proyectos muchos de los desocupados comenzaron a reconstruir su identidad perdida por la falta de empleo.
Las organizaciones piqueteras tuvieron un gran protagonismo durante los
Levantamientos del 2001 y 2002. Esta “insurrección espontánea” (BORON, 2007) constituyo el punto más álgido de la serie de movilizaciones y protestas que la población argentina venía manteniendo desde mediados de la década de los 90, como consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales.8
8 Para tener una idea del grado al que había llegado la crisis política en ese momento, resulta interesante rescatar loa expresado por Atilio BORON (2007: p.30.) quien comenta que en los primeros meses de 2002, los políticos y dirigentes estatales debían cuidarse de salir a la calle, ya que una vez reconocidos eran agredidos física o verbalmente por los transeúntes.
Sin embargo, luego de ser “ensalzados” por la sociedad argentina, y con la llegada de Kichner al Gobierno, se comenzó una campaña de estigmatización y descalificación de estas organizaciones piqueteras y de protesta. Los sectores más conservadores, los grandes grupos de comunicación y el propio Gobierno fueron los que dirigieron y llevaron a cabo esta campaña de criminalización del conflicto social, en la que aludían a un fuerte acoso a la democracia por parte de los piqueteros.
Además lanzaban la idea de que con los constantes levantamientos era imposible alcanzar la estabilidad política que muchos demandaban.
Mientras la mayor parte de la sociedad se encontraba adormilada, los Piqueteros fueron de los pocos que alzaron la voz y llevaron a cabo la lucha para denunciar lo que estaban viviendo y reclamar autonomía para vivir. Liderar la crisis del 2001 y 2002 no fue suficiente para evitar el apoyo de la población a los grupos de poder en la campaña de desacreditación de dichas organizaciones.
Este cambio de posición produjo una reestructuración de las organizaciones. Pese a los logros conseguidos, muchas de estas fueron incapaces de mantenerse en plena actividad en un contexto en el cada vez se les valoraba menos y se les reprimía más. De una situación de pleno apoyo, han pasado en unos años a ser considerados saboteadores del Estado democrático.
Estas organizaciones no fueron las únicas que perdieron importancia con el paso del tiempo. Otras organizaciones como las asambleas barriales, tuvieron un fuerte auge en el 2001 y 2002, y poco a poco fueron debilitándose. Dichas organizaciones surgieron con el objetivo de facilitar un espacio de expresión para los vecinos y fortalecer las redes de apoyo entre ellos y otros movimientos que también estaban activos en la lucha por superar la crisis existente, como los colectivos culturales, organizaciones de piqueteros, ONG y demás asociaciones.
Estos movimientos de los barrios surgieron de una manera espontánea y dieron respuesta a las inquietudes políticas de las clases medias-bajas y populares de la sociedad. Al igual que los piqueteros, se caracterizaban por una gran heterogeneidad, constituidos por diferentes sectores sociales y trayectorias personales. Pero su declive vino en el momento en el que algunos miembros de partidos de izquierdas intentaron hegemonizar las asambleas, y éstas a su vez, tampoco fueron capaces de concretar sus demandas (SVAMPA, 2005). Debido a todo esto, se pasó del debate político a realizar acciones que cubrieran las necesidades de la población e intentaran paliar la crisis.
1- Material de Cátedra “ECONOMÍA SOCIAL” (2011) Prof.- lic. Silvana Di Benedetto-Carrera Trabajo Social 4º año-I.S.F.T Nº 180- Moreno, Buenos Aires.
2- Lluis, Maria Laura “Procesos Socioeconómicos y Política Social” Cátedra “Políticas Sociales” 4º año-Carrera Trabajo Social-I.S.F.T Nº 180-Moreno, Buenos Aires.
3- Lluis, Maria Laura Op Cit
4- Sitio en la Web – www.ecofinanzas.com.ar
5- Sitio en la Web- Op Cit
6- Sitio en la Web www.wikipediaencicplopedia.com.ar
BIBLIOGRAFIA
BORON, Atilio (2007). “La experiencia de la “centroizquierda” en la Argentina de hoy”. Artículo en Revista Casa de las Américas, Nº 246, enero/marzo 2007,
Cuba.
COMPILADO DE Autores Cátedra “Políticas Sociales” 4º año-Carrera Trabajo Social-I.S.F.T Nº 180-Moreno, Buenos Aires.
INDEC
MATERIAL DE CÁTEDRA “Economía Social” (2011) Prof. lic. Silvana Di Benedetto- Carrera Trabajo Social 4 º año- I.S.F.T Nº 180-Moreno, Buenos Aires.
Lluis, Maria Laura “Procesos Socioeconómicos y Política Social” Cátedra “Políticas Sociales” 4º año-Carrera Trabajo Social-I.S.F.T Nº 180-Moreno, Buenos Aires.
PAGINA WEB www.banrepcultural.org.ar
PAGINA WEB www.ecofinanzas.com.ar
PAGINA WEB www.wikipediaencicplopedia.com.ar
PRELORÁN, Mabel (1995). “Aguantando la caída. Familias argentinas venciendo la desocupación”. Buenos Aires, Ediciones Mutantia.
SVAMPA, Maristella (2005), “La Sociedad Excluyente. La Argentina bajo el signo del neoliberalismo”, Buenos Aires, Taurus.
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