Autoras: Salas Nora, Treppo Verónica.
Introducción
Cuatro de cada diez argentinos viven en casas precarias. En Buenos Aires y en el conurbano existen 819 villas miserias, con por lo menos 1.200.000 habitantes, marcados por la injusticia social y el estigma[1].
La problemática de exclusión que viven las personas en las “villas de emergencia” es la consecuencia de décadas de marginación y abandono, como resultado de múltiples cambios políticos y sociales que tienen origen a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, con la incorporación de nuestro país al capitalismo. Estas nuevas condiciones produjeron la migración del campo a la ciudad, el Estado no tomó las previsiones necesarias para afrontar esta situación, al no implementarse estrategias de recepción, canalización e integración de dicha población, y se vio desbordado. La extrema pobreza en la que vivieron y continúan viviendo hace que no puedan satisfacer necesidades básicas. Encuentran muy difícil el acceso a la educación, esto conduce a la baja calificación laboral, lo que lo lleva a ser desocupado, subempleado o a trabajar esporádicamente con salarios bajos, tienen deficientes condiciones habitacionales y de alimentación y nutrición, por lo que su salud, productividad económica y esperanza de vida se irá restringiendo. Los hijos empujados por la realidad económica-familiar ingresan en forma temprana al mercado laboral, para ello deben abandonar sus estudios; otra opción es la vida delictiva, las drogas, el alcohol, la prostitución.
Las personas que viven en estas condiciones son innecesarias dentro del proceso de producción del capital. El Estado solo implementa políticas asistencialistas que solucionan la emergencia, permitiendo de esta manera la producción y reproducción de estos grupos humanos estigmatizados. Teniendo en cuenta que el ser social está profundamente ligado al segmento urbano que le toca vivir; el lugar de residencia, el origen social, el tipo de experiencias, y la posición ocupada en el ámbito social van forjando formas inconscientes de mirar el mundo y de representarse en él.
En el presente trabajo intentaremos describir e interpretar las condiciones de vida de los habitantes de las “villas de emergencia”, los "villeros", que a pesar de pertenecer al conjunto de la población urbana, son los marginales, los antisociales confinados por su ubicación territorial; por lo que su identidad es portadora de los mismos estigmas de la "villa", la que funciona como barrera de la movilidad económica y social. Por esto, la identidad deteriorada del "villero" lo inhabilita para la plena aceptación social.
Noción de ser humano
“Es un ser bio-psico-social, dimensiones indisolubles unidas a su identidad y por tanto imposibles de desarrollar en forma independiente o contrapuesta.
Es un ser con potencialidades, pues posee capacidades a desarrollar, como vivir, entender, saber, crear, comprender y conducir el mundo que lo rodea. Para poder desarrollarlas tiene necesidades de alimento y cobijo, de protección y pertenencia, de afecto identidad, participación, etc.
Los seres humanos crecen y se desarrollan en el proceso vital de solución de sus necesidades. La sociedad pauta los modos y límites de este desarrollo.
Como un ser social que nace y crece en grupo, a partir de las modalidades de acción y desempeño de roles organiza una identidad, ésta junto a su desarrollo puede tener predominio de valoración y aceptación o de desvalorización, generando desde esta perspectiva de sí mismo un proceso de retroalimentación. Es un ser creador de cultura y creado por la cultura[2].
Noción de pobreza
“La pobreza es una realidad que expresa una profunda desigualdad social, una distribución injusta de las oportunidades de desarrollo y un bloqueo de las posibilidades de satisfacción de las necesidades humanas, desnaturaliza el sentido de la democracia y se convierte en su más radical negación. Desde esta perspectiva un gobierno solo puede probar su naturaleza o vocación democrática en tanto y en cuanto hace de la lucha contra la pobreza su más importante objetivo político y social”[3].
Marginalidad – Exclusión social
“El concepto de marginalidad ha sido y suele aun ser utilizado tanto en relación con individuos como en relación con grupos humanos. En el primer caso, se alude a un fenómeno que compromete a los individuos como tales y analizan el problema en su naturaleza psicológica o psicosocial; en el segundo caso su modo de abordaje implica la existencia de colectivos considerados como marginales”.
De acuerdo a estos conceptos entendemos entonces a la marginalidad o exclusión social como una ubicación dentro del sistema que imposibilita: la satisfacción de necesidades, el desarrollo de capacidades, la participación efectiva, el ejercicio real de derechos. Situaciones de carencias, de límites, de imposibilidades que pueden ser de privación absoluta o parcial, de inestabilidad y vulnerabilidad.
A estas situaciones se llega a través de mecanismos internos de acumulación de poder económico, político y cultural, los cambios tecnológicos, la globalización de la economía y las comunicaciones.
Al hablar de marginados – excluidos debemos resaltar las siguientes características:
- Siempre nos referimos a un sector que es parte de la sociedad.
- Siempre esta presente la carencia económica, falta de bienes y servicios de tipo material y tangible (alimentación, el agua, servicios de salud), como de acceso a la educación y otros bienes de tipo simbólico (cultura recreación, etc.)
- Exclusión del sistema productivo formal con trabajo e ingresos insuficientes e inestables.
- Falta de autosuficiencia económica mínima (alimentación, abrigo, etc.)
- Falta de capacitación laboral y los hábitos de trabajo dentro del sistema formal que les permitirán competir por el empleo.
- Desconocimiento o no asunción de la defensa de derechos económicos, sociales, culturales, cívicos y políticos.
- Falta de desarrollo de capacidades para la auto-organización, y para elaborar y llevar adelante estrategias de reivindicación con quienes limitan su acceso a derechos[4].
Qué son las “villas miserias”
Es un fenómeno mundialmente conocido como masivos asentamientos humanos precarios, originados por las migraciones forzadas.
Muchos de sus habitantes sostienen con su actividad gran parte del aparato productivo, aunque son considerados como mera mano de obra barata. Otros forman parte de la “economía informal”. En ambos casos resultan excluidos de los beneficios elementales del progreso comunitario (vivienda, educación y salud).
Proceso histórico de marginación-exclusión social
En el análisis histórico de las causas de la crisis estructural de nuestro país se reconocen cuatro etapas:
Primera etapa: abarca desde el siglo XIX hasta los años 1930 o comienzo de la Segunda Guerra Mundial. La incorporación de nuestro país al capitalismo, como proveedores de materia prima y consumidor de productos elaborados. El poder político económico estaba en manos de los dueños de la tierra, monopolizando la importación-exportación.
La apertura a la manufactura europea da lugar al ingreso de modalidades culturales, sociales, económicas del mismo origen, llevando esto a la desvalorización de las formas culturales y productivas que tenían los pueblos nativos, esto lleva a la concepción de una auto imagen desvalorizada de si mismo y de sus obras, siendo los responsables los sectores dominantes.
La segunda etapa: se da a partir de la década del 30, caracterizada por la aparición de la industria que sustituye las importaciones. Comenzamos a tener relaciones comerciales con los Estados Unidos. Aquí se inicia una creciente migración del campo a la ciudad que dará origen a las primeras villas de emergencia o asentamiento precarios urbanos, constituidos por población atraída por las fuentes de trabajo urbano. Este proceso de desarrollo argentino, entre los años 40 -50, dará origen a un importante desarrollo en la estructura sindical a nivel nacional, con alto nivel de organización, afiliación y participación, que posibilito el ingreso de la mano de obra venida del interior: los llamados “cabecitas negras”, en ese momento tenían un paso transitorio por las villas de emergencia.
Tercera etapa: en la década del 60, con la implementación del desarrollismo se extiende la pobreza, y los sectores marginales urbanos pasan a ser lugares de residencia casi estable, e inclusive van ampliando sus dimensiones. La aplicación del modelo desarrollista, prioriza los factores de desarrollo económico y de acumulación de plusvalía. El habitad popular es considerado un lugar de cobijo de la fuerza activa de trabajo o de la reserva de mano de obra desocupada. De esta forma se tiene en cuenta solo los aspectos de sobrevivencia biótica de la fuerza de trabajo, y no se valora el orden psico-social.
Cuarta etapa: en la década del 70 se agrava el contexto haciéndose “crónica” la situación de los cinturones marginales urbanos. Aquí se implementan políticas de ajuste estructural, producto de recomendaciones realizadas por organismos de crédito internacional, priorizando los beneficios macroeconómico y la reducción fiscal, estas transformaciones dieron origen a una reformulación de las relaciones entre el Estado, la Sociedad y el Mercado.
En la década del 90, en América Latina se produjo un cambio significativo en el modo de acumulación capitalista que dio lugar a la implementación de políticas de ajuste estructural, que priorizaron los equilibrios macroeconómicos y la reducción del déficit fiscal.
Las transformaciones puestas en marcha dieron lugar a una reformulación de las relaciones entre el Estado, la Sociedad y el Mercado. Las políticas llevadas a cabo estuvieron centradas en la reforma del Estado, plasmadas en la privatización de los bienes y servicios públicos, la descentralización, la desregulación y la mercantilización de las prestaciones sociales. Los ajustes fiscales significaron una drástica restricción en los gastos estatales, reduciendo la financiación de las políticas sociales, sobre todo las de carácter universal, reformando la seguridad social y reestructurando el sistema impositivo
El impacto producido por estas políticas neoconservadoras fue el aumento de la pobreza, la exclusión y la profundización de la desigualdad en la distribución del ingreso. Esta situación dio lugar a la configuración de una estructura social más compleja y heterogénea, generando una zona de vulnerabilidad dinámica que agrupa a los pobres históricos con los “nuevos pobres”[5]
En Argentina luego del terrorismo de Estado y sus consecuencias en la subjetividad social, se iniciaron unos años de frágil democracia que no pudo detener la impunidad, la instalación del modelo neoliberal y la destrucción del aparato productivo. Al mismo tiempo a nivel social y cultural, en tanto prevalecía el individualismo como valor se fueron destruyendo las herramientas del Estado para la garantía del acceso a derechos, llevando a la marginación y pobreza a vastos sectores de la población[6].
Origen de las villas de emergencias
A principios del siglo XX la influencia de las ciudades invade el medio rural a través de mecanismos económicos y culturales, perturba los equilibrios existentes y origina procesos migratorios. Estos migrantes afluyen en forma desordenada a las ciudades, que parecen desentenderse de este proceso. Después de muchos años de migración la ciudad no tiene otro mecanismo institucional de recepción, canalización e integración de las familias migrantes, que las villas miserias.
La importante migración del campo a la ciudad, produce un incremento notorio de los grandes centros urbanos, donde no se da respuestas adecuadas a la necesidad de habitad de estos grupos.
El déficit habitacional y la falta de estructura para la recepción de las poblaciones migrantes constituyeron una de sus causas. Las villas miserias significaron también una respuesta a un fuerte problema de desarraigo cultural, un modo de preservar pautas propias de sus ámbitos de origen frente a una sociedad que tampoco proponía mecanismos de integración social. Las interacciones sociales de los migrantes se dieron casi exclusivamente con otros en su misma situación, constituyendo la provincia de origen importante núcleo aglutinador. Con el resto de la sociedad prácticamente no se relacionaban tanto por la segregación de la que eran objeto como por el automarginamiento que originaba su medio social hostil.
Los sectores medios y altos expresaron su prejuicio a través de una actitud de desconfianza y de una fuerte tendencia a la estereotipia. El color de piel y algunos rasgos faciales característicos darían origen al mote “cabecita negra”. Sus relaciones con estos sectores serán a través del establecimiento de vínculos laborales (en la fábrica, en el servicio domestico, en servicios varios). Este incremento poblacional dio origen a importantes modificaciones en la estructura social[7].
Las diferentes motivaciones que llevaron a las personas a emigrar del interior del país hacia la ciudad de Buenos Aires son:
· La concentración de industrias, y por ende de fuentes laborales en la ciudad de Buenos Aires.
· La marginación económica-social del interior del país y la consiguiente búsqueda de nuevas formas de vida.
· La concentración urbana en el déficit habitacional también llevó a la obtención de lugares inhabitables o descampados sin infraestructura urbanística para poder asentarse.
· El bajo nivel de poder adquisitivo que no les permitió el acceso a terrenos y viviendas.
· El encarecimiento de los alquileres.
· El éxodo emergente por catástrofe en las provincias (terremotos, incendios, inundaciones).
· Éxodo de países limítrofes por problemas económicos y de carácter político en el caso de los exiliados ideológicos.
· Cave destacar que el fenómeno descrito constituyó una realidad globalizante en América Latina y en los países del tercer mundo del que nuestro país no podía exceptuarse. Resulta paradójico que particularmente nuestra ciudad se haya constituido en un polo atractivo para quienes se encontraban encandilados por su aparente esplendor y albergaban la esperanza de un porvenir promisorio.
Dichas causas se encuentran vigentes, y constituyen un proceso dinámico en el que la gente va y viene, y cuya característica fundamental es el de un estado de transitoriedad constante. Incluso podríamos agregar que la afluencia migratoria anuncia un notable incremento poblacional.
Tal situación ha producido que las villas se constituyan en un lugar donde el pobre, puede ser recibido solidariamente. Esta apertura ha otorgado respuesta a miles de reclamos que la ciudad suele mezquinar o rechazar: la posibilidad de un lugar, de un reconocimiento[8].
Consecuencias de la crisis en los habitantes de las villas de emergencias
La profundización de la crisis produce modificaciones irreversibles en la estructura social, como también en los comportamientos, identidades, pautas de interrelación y formas organizativas de los sectores populares.
Los efectos del modelo socioeconómico se manifiestan en un proceso acelerado de pauperización que excluye a los sectores populares innecesarios para la producción del capital. El sistema no lo margina sino que expulsa-excluye con la consecuencia de desconocimiento y deslegitimación que implica la exclusión.
La exclusión-expulsión no se agota en lo económico sino que afecta a lo cultural, educativo, alimentario, laboral, social, habitacional.
La fragmentación y el reacomodamiento ideológico y social, impide una recategorización acabada de nuestra estructura social; esto da origen a la constitución de una sociedad “paralela”, “oculta”, “ilegítima” en la que transcurre la vida de una importante porción de personas; por otro lado tenemos la sociedad “oficial”, “legítima” a la cual se incorporan sectores populares (obreros, capas medias).
Una inmensa mayoría de la población se encuentra al margen del sistema económico formal. Los sectores históricamente marginados renuevan permanentemente las estrategias de supervivencia (alimentaría, habitacional, laboral)[9].
El testimonio de Marcia- La vida en la villa
Marcia, una mujer chilena con un hijo pequeño, nos presenta su vida cotidiana.
“Vivimos en un barrio de gente humilde, carenciada, la villa de emergencia n° 15, mal llamada Ciudad Oculta…
Hay aproximadamente 15.000 habitantes, con una alta población infantil.
Sus casas (que cada cual se construye como puede), son a veces de ladrillos de canto, otras de chapa, o madera, o cartón, pero siempre estrechas y precarias. Muchas veces en los días de lluvia se inundan, ya que no hay desagües adecuados y el piso de tierra se hace barro. Debido a lo pequeñas que son las viviendas hay mucho hacinamiento y promiscuidad (las mismas están pegadas).
Tenemos graves problemas ambientales: instalaciones eléctricas precarias; instalaciones de agua que no cumplen con los requisitos de seguridad para que sea potable; aguas servidas corriendo en zanjas, abiertas que en los días de lluvias inundan las casas y pacillos (convirtiéndose en un gran peligro para los niños). Hay grandes cantidades de basura esparcidas por la villa y rebalsando los contenedores, que muchas veces no vienen a vaciar de la Municipalidad (o a veces ni siquiera los traen). Esto hace que aparezcan microbios, insectos y roedores que son factores de enfermedades diversas.
Las condiciones de salud de los cientos de familias que viven aquí, son malas, hay muchas enfermedades parasitarias, respiratorias, digestivas y mentales; niños sin atención médica, pues nuestro centro de salud no funciona todo el día, ni el fin de semana. También esta mal provisto…
El nivel de enseñanza en la población en general es bajo, hay un alto grado de deserción escolar y analfabetismo.
Buena parte de la población en edad laborable esta cesante, sub-ocupada, o en el mejor de los casos trabajando pero percibiendo muy bajos salarios (changas, cartoneo) que no permite una comida digna en nuestras mesas. Muchas veces se nos niega el trabajo porque vivimos en esta villa, marginados así de la sociedad, y condenados al hambre, la miseria, la enfermedad y la ignorancia.
Esto merece un comentario: se vive en un marco de marginación en todos los niveles. En el ámbito laboral: uno va a pedir trabajo y dice que es de la villa, entonces no se lo dan.
Marginación en la salud: cuando uno dice que es de la villa no lo atienden, o el solo hecho de que no haya una atención permanente en el centro de salud hace que en horas difíciles o en los fines de semana no haya ninguna forma de recurrir a la atención médica correspondiente. Las guardias de los hospitales cercanos no tienen respuesta ante casos sociales graves, por ejemplo ancianos solos con cuadros crónicos.
Marginación en la enseñanza: si bien se ha luchado mucho, se ha trabajado en una misma lucha, sin embargo hay marginación, el chico de la villa es el chico de la villa.
Marginación a través de los medios de comunicación social: hace poco tuvimos una razzia policial y en los medios las frases que aparecieron eran: …”la villa ciudad oculta cuna del hampa”…”la villa: un aguantadero”… evidentemente, una forma grave, muy gruesa de enunciar un barrio, sus posibilidades de organización y de salir adelante.
El problema de la violencia y la delincuencia se esta dando en todos los estratos sociales y en todos los lugares urbanos. Ciertamente que acá también afecta, es un barrio difícil; estamos pasando situaciones delictivas muy graves, pero esto de ninguna manera puede justificar el poner un titulo a todos los habitantes de un lugar de gente trabajadora.
En conclusión hay una marginación total, en todos los aspectos, que está metida en la piel de toda la sociedad.
No todo es malo. Hay mucha gente que con mucho esfuerzo han logrado hacerse una pieza y cocina de material; gente que trabaja que manda a estudiar a sus hijos, le da a su familia un sentido como Dios manda, es solidaria, quiere construir un barrio mejor…”[10]
Los jóvenes de las villas
Trascripción de una conversación que el autor del libro La fuerza histórica de los villeros tuvo con un joven de 14 años.
…¿Sabes que al chango lo hicieron boleta la semana pasada…y que ahora los vaguitos te vienen a bardear pero todos enfierrados?... ¿Qué los pibes de la (…) también se están drogando? Mi vieja no sabe que cuando ella se va a laburar, yo aprovecho y me quedo con los pibes en el pasillo, frente al almacén de (…) y ahí veo todo el bardo… Los de la brigada se llevaron a (…) a la zona del fondo y le pusieron un caño en la cabeza para que cantara donde está su (…). ¡Che¡, ¿vas a ir a lujan caminando con nosotros?... ¿te parece que aunque no estés, igual podemos hacer la obra de teatro y el paseo de primavera?
¡Se suspendió el campeonato de fútbol¡ Ahora lo organizan otros en la otra cancha…no voy mas a la capilla, pero me gustaría seguir haciendo cosas…
A partir de esta charla el autor analiza la vida en el barrio, y destaca los aspectos positivos y negativos de su realidad.
Aspectos negativos:
-Problemas familiares: hacinamiento en las viviendas precarias, familias numerosas…
-Problemas de educación: deserción escolar, rechazo en las escuelas…
-Salud: deficiente, falta de atención sanitaria, alimentación insuficiente, drogas, alcohol, sida…
-Problemas generacionales: sus padres y parientes son de otros países y/o provincias del interior, con un estilo de vida diferente al de la ciudad y, en general, con educación rígida y tradicional. Escaso dialogo con los hijos jóvenes, que también se produce por falta de tiempo.
-Drogadicción y Narcotráfico: en general son usados como mano de obra barata y de consumo, produciendo la consiguiente alienación en su capacidad de compromiso con la realidad individual y social.
-Las mujeres son embarazadas prematuramente y trabajan pesadamente en las tareas del hogar con elementos precarios, o se ausentan largo tiempo por el trabajo doméstico en casas de familia.
-Delincuencia: los jóvenes para drogarse tienen que robar y hasta matar si fuese necesario, generalmente caen en un camino sin retorno, de allí, comienza un largo recorrido por institutos de detención, comisarías cárceles, con resultados negativos.
- Falta de medios económicos: son subempleados o despedidos, no tienen permanencia laboral, a lo sumo consiguen changas.
-Escasos ámbitos de contención y falta de proyectos: para la juventud en general y para ellos en particular.
Pérdida de identidad socio- cultural: no son del campo ni de la ciudad, son de la villa. Tienen un estilo cultural propio.
-Falta de cariño, comprensión y dialogo: esta ausencia pesa gravemente en el porvenir de ellos.
-Muerte prematura y violencia entre los 14 y 18 años, en el transcurso del año 1986 pudo constarse en una villa la muerte de más de 30 jóvenes.
- Desconocimiento por parte de la sociedad de sus códigos de relación (lenguaje, lugares, tiempos) que se hace necesario conocer para comprenderlos y acompañarlos.
- Psicológicamente hablando son una mezcla de chicos-grandes pues de niños han tenido que asumir responsabilidades que los excede.
Aspectos positivos
-Continúan con el valor familiar: constituyen su pareja, tienen hijos y quieren construir su hogar (la casita).
-Capacidad de organización, en especial para eventos deportivos.
-Constituyen ámbitos y códigos propios de integración y participación fundamentalmente las barras o grupos de esquina y pasillos.
-Les gusta ser tenidos en cuenta y son dóciles cuando se dialoga sinceramente con ellos y cuando se expresa cariño. Necesitan que le confíen responsabilidades asistiéndolos continuamente.
-Inclinación por la música y actividades manuales; también actividades culturales y sociales
-Frente al imperativo de la sociedad consumista de el “tener más”, ellos se empeñan en “ser más”. Por eso cada uno es identificado por un apodo, que descubre “lo que cada uno es”, aun con sus defectos; de esa manera el “Rata”, el “Chi-qui”, el “Negro”, es alguien reconocido, aceptado y significa algo para los demás.
-El dialogo es franco, directo, fuerte y rebelde; reclama justicia y no admite falsas expectativas.
-Las mujeres jóvenes sortean una gran cantidad de problemas, demostrando gran capacidad para sostener su vida y la de su familia.
Conclusión
El ser humano entendido como un ser bio-psico-social, que tiene necesidades de alimento, abrigo, afecto, reconocimiento, y reproducción, entre otras, es creador de la cultura y también esta creado por la misma debido a la retroalimentación que se establece en esta interacción.
Teniendo en cuenta este concepto concluimos que el origen de la exclusión social de las personas que viven en las llamadas “villas de emergencias” se debe a la desvalorización histórica de su cultura, sus costumbres y la posición que ocupan en el estrato social, como consecuencia de los continuos cambios socioeconómicos ocurridos en el país.
En efecto, la identidad deteriorada del "villero" lo inhabilita para la plena aceptación social, hecho que se manifiesta en múltiples dimensiones:
ü Discriminación laboral: si son de la "villa", tienen problemas para conseguir trabajo
ü Discriminación educativa: existe el prejuicio generalizado de que pertenecer a la "villa" es sinónimo de bajas capacidades intelectuales
ü Discriminación social: el resto de la sociedad –incluso los niños de la escuela- rechazan establecer vínculos con los habitantes de la "villa".
ü Discriminación ciudadana en general, incluyendo inseguridad jurídica, y en muchos casos la negación de todo derecho.
Ser "villero" implica no sólo tener que soportar una carencia de bienes económicos, incomodidades y peligros, sino también ser objeto de sospecha, discriminado y segregado, estigmatiza socialmente, el pobre encuentra en la "villa" los medios de supervivencia: gratuidad de los terrenos, no pago de impuestos ni de servicios, beneficios asistenciales y una tupida red de relaciones sociales informales.
Los efectos del modelo socioeconómico se manifiestan en un proceso acelerado de pauperización que excluye a los sectores populares innecesarios para la producción del capital. El sistema no lo margina sino que expulsa-excluye con la consecuencia de desconocimiento y deslegitimación que implica la exclusión no solo económica, sino que afecta también a lo cultural, educativo, sanitario, alimentario y habitacional.
En la actualidad las manifestaciones sociales y urbanas tienden a volver “invisibles” esta “cuestión social”, reflejando claramente la creciente brecha social que excluye y margina, de diversos modos a la población más pobre, que pierden su esencia, mientras el Estado se legitima con el asistencialismo, las economías nacionales y regionales deben acomodarse a las exigencias de la economía mundial. Los pobres de siempre y los nuevos pobres son los sobrantes de la economía capitalista , son los vulnerables a todas las adversidades de la vida, a la desocupación, la vivienda precaria, la salud deficiente, la resignación, debemos tener presente que las necesidades insatisfechas van construyendo una situación problema que se agrava a medida que transcurre el tiempo.
Por lo dicho podemos afirmar que el rol desacreditado y desacreditable que tienen las personas que viven en la villa pone en evidencia la posición que los mismos ocupan en la sociedad que los estigmatiza ya que no los reconoce como parte de la misma porque no cumplen con sus expectativas.
Como Trabajadores Sociales en búsqueda de respuestas a esta problemática de exclusión y marginación deberíamos tener un abordaje orientado a la valorización del ser humano integro, destacando las potencialidades individuales y colectivas, y también colaborando con la trasmisión de los derechos tanto para la satisfacción de las necesidades como el desarrollo de las capacidades de participación y ejercicio de la ciudadanía de la población más pobre y marginada.
Propuesta
La participación ciudadana ofrece la posibilidad de la construcción de espacios públicos que articulan Estado, economía y sociedad, constituyendo sujetos capaces de generar pactos y negociaciones. Pero la participación ciudadana supone ciudadanos, y esto no debe darse por hechos, sino hay que construirlos. El Trabajo Social tiene un lugar importante en esta construcción de ciudadanía, aportando conocimientos y experiencias”[11].
Uno de los intereses de la Política Social es la institucionalización su organización e implementación. Ya que además del Estado y el mercado están involucradas las familias y el tercer sector[12].
En el interior del barrio hay diferentes Organizaciones no Gubernamentales que actúan permanentemente y en forma comprometida con la comunidad, revalorizando el espacio local como lugar de encuentro y pertenencia, brindan alternativas para desarrollar la participación ciudadana, destacando que para conseguirlo es imprescindible la cercanía de la gente, y dichas instituciones son considerados centros de referencia para diferentes sectores de esta comunidad.
El Trabajo Social considera importante estimular, promover y fortalecer la comunicación y la participación entre los actores que interactúan en el entramado social, favoreciendo la integración de los integrantes de la comunidad para lograr el ejercicio efectivo de la ciudadanía.
Para conseguir mejorar las condiciones de vida de la población excluida la economía solidaria aporta diferentes estrategias que se podrían poner en práctica si se recurre al tercer sector (estimulando la creación de organizaciones no gubernamentales o validando las existentes), teniendo en cuenta que los recursos materiales brindan la posibilidad de cubrir las necesidades básicas de la población, fortalecen la autoestima, y validan la dignidad.
El objetivo general de la economía solidaria es el desarrollo de todo ser humano y busca que cada uno obtenga lo mejor, posible, a lo largo de su vida, esta basada en la tolerancia, la libertad, la democracia, la transparencia, la igualdad, y aspira a construir un mundo mejor y económicamente más equitativo, aspira a:
ü La igualdad, para satisfacer los intereses de las personas involucradas
ü Crear empleos estables y posibilitar el acceso a personas desfavorecidas. Asegurar condiciones de trabajo dignas, estimulando su desarrollo personal y su toma de responsabilidad
ü Cuidar el medioambiente utilizando medios de producción y productos que no sean perjudiciales para la naturaleza
ü Favorecer la cooperación
ü Las iniciativas solidarias no tendrán un objetivo lucrativo, buscarán la promoción humana y social.
ü Estará orientada al compromiso con el entorno, con otras organizaciones, buscando la reproducción solidaria de un modelo socio- económico alternativo
Para que la economía social pueda implementarse es necesario un comercio justo, cuyos principios son:
ü Remuneración justa y relación comercial a largo plazo
ü Buenas condiciones de trabajo
ü Producción económica y ecológica sustentable
ü Evitar especulaciones e intermediarios entre el productor y el consumidor
ü Participación de los productores en las decisiones y distribución igualitaria de los ingresos generados
También es necesaria una auditoría social para evaluar la eficiencia social y el comportamiento ético y moral de las organizaciones, de esta manera se busca mejorar los resultados solidarios y dar cuenta de ello a todas las personas comprometidas, sus principios son:
ü Perspectiva múltiple
ü Completa
ü Comparativa
ü Regular
ü Controlada
ü Pública
El economista Francisco Alburquerque explica las condiciones que son necesarias para el desarrollo territorial humano, las mismas son:
ü Acceso a la educación, formación, nutrición y salud. Para lograr un progreso económico es importante la capacitación por medio de espacios formativos, también para desarrollar sus potencialidades, la persona debe tener una alimentación saludable, como el acceso a instituciones sanitarias para controlar su salud.
ü Empleo y distribución del ingreso. Para garantizar la cobertura de las necesidades básicas, es fundamental tener una ocupación. El ingreso debe ser distribuido equitativamente.
ü Fortalecimiento del papel de la mujer. En muchos casos la mujer representa la figura que brinda contención y organización en el hogar, por lo que debe ser valorada.
ü Condiciones de trabajo digno, para tomar responsabilidades y lograr el desarrollo personal.
En ONGs como cooperativas, sociedades laborales, mutuales, asociaciones civiles, etc., se pueden abrir espacios de capacitación laboral para personas interesadas, recurriendo a los sectores públicos (en Moreno al IMDEL) para obtener los recursos necesarios, como talleres de carpintería, electricidad, electrónica, albañilería, manualidades, conservas, repostería, panadería, etc., estimulando la producción, también se debe difundir y crear espacios de venta y exposición de la producción generada (ferias comunitarias). Si la persona aspira a implementar un micro-emprendimiento pueden recurrir a los microcréditos que brinda el Banco Social (ubicado en delegaciones de los municipios), que por un mínimo interés proporciona dinero en efectivo poniendo como condición que deben ser solicitados por tres socios, para ponerlo en marcha.
El mercado social, brinda la posibilidad lograr las ventas, reducir la incertidumbre y los riesgos, obtener clientes, acceder a la tecnología, capacitaciones y créditos, gozar del reconocimiento social, mantener la propia identidad. La iniciativa solidaria se pone en practica en el mercado social, que es una red de producción, distribución y consumo de bienes y servicios, debe funcionar con criterios democráticos, ecológicos y solidarios en un territorio determinado y estará constituida por empresas sociales y por consumidores individuales y colectivos como escuelas, delegaciones municipales, entre otros[13].
ü Autores varios. La fuerza histórica de los villeros. Ed. Jorge Baudino Ediciones, 1999.
ü Buthel, Carlos. Inclusión social y habitad popular. Ed. Espacio. 2005
ü De Sagastizabal, Leandro Macaraida, Elena Victoria, Scaltritti, Mabel, De Luque, Susana. Argentina 1880-1943 Sociedad y Estado aproximaciones a su estudio. Ed. Ediciones Centro de Estudios del Libro.
ü Desperbasques Monica, José Luis Gutierrez. Política social en tiempos de cambio. Ed. Puntosur ediciones1991.
ü Goffmam Erving, Estigma la identidad deteriorada. Ed, Amorrortu 2008.
ü Kisnerman Natalio. Pensar el Trabajo Social. Ed. Lumen 1998
ü Alburquerquer Francisco charla del 29 de junio de 2010 en el Centro Universitario de Moreno.
ü Información extraída de Internet wwweconomiasolidaria.org
ü Apuntes de cátedra de Política Social de cuarto año de la Carrera de Trabajo Social del IFT Nº 180, dictada por la docente Lic. María Elena Hortal.
ü Netto José P., Parra Gustavo, Carballeda Alfredo, Aquín Nora, y otros. Nuevos Espacios y prácticas profesionales. Ed. Espacio 2002. Primera impresión.
[1] Un sujeto puede demostrar ser dueño de un atributo que lo vuelve diferente a los demás, y lo convierte en alguien menos apetecible. De ese modo dejamos de verlo como una persona total y corriente para reducirlo a un ser inficionado y menospreciado. Un estigma es, en especial cuando él produce en los demás, a modo de efecto un descredito amplio. Esto constituye una discrepancia entre la identidad social virtual y real. El termino estigma será utilizado, para hacer referencia a un atributo profundamente desacreditador. Goffmam Erving, Estigma la identidad deteriorada. Ed, Amorrortu 2008. Págs. 14-16.
[2] Inclusión social y habitad popular. Ed. Espacio. 2005. Pág. 16
[3] Pensar el Trabajo Social. Natalio Kisnerman. Ed. Lumen 1998. pag. 149.
[4] Información extraída de Internet.
[5] Inclusión social y habitad popular. Buthet Carlos. Ed. Espacio. 1ª Edición 2005. Pág. 23-24.
[6] Derechos de niños, niñas y adolescentes. Secretaría de Derechos Humanos Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. Presidencia de la Nación. Pag.13 -14.
[7] Argentina 1880-1943 Sociedad y Estado aproximaciones a su estudio. Ed. Ediciones Centro de Estudios del Libro. Págs. 134, 135, 136.
[9] Política social en tiempos de cambio. Monica Desperbasques, José Luis Gutierrez. Ed. Puntosur ediciones1991. pags. 215,216.
[11] Netto José P., Parra Gustavo, Carballeda Alfredo, Aquín Nora, y otros. Nuevos Espacios y prácticas profesionales. Ed. Espacio 2002. Primera impresión. Págs. 69-74.
[12] Apuntes de cátedra de Política Social de cuarto año de la Carrera de Trabajo Social del IFT Nº 180, dictada por la docente Lic. María Elena Hortal.
[14] El cuadro representa las diferentes etapas del implementación de la economía social, para confeccionarlo se utilizo el cuadro de las fases del proceso de Desarrollo Económico Local, correspondiente a la charla sobre Diseño de estrategias de Desarrollo Económico Territorial brindada por el economista Francisco Alburquerquer el 29 de junio de 2010 en el Centro Universitario de Moreno.
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